Por Elizabeth del Toro. Xalapa, Ver. 30 de marzo del 2020.
Coronavirus disease 2019, también conocido en español como enfermedad por coronavirus. Temida por unos, ignorada por otros. No podemos negar que se ha vuelto un fenómeno mediático, sin embargo, este no será momentáneo.
Ha llegado a los medios para quedarse por un buen rato.

La sociedad siempre de ha visto rodeada de estereotipos, y el COVID-19 no fue la excepción. Al haber sido detectado por primera vez a finales del 2019 en China, no faltaron los memes, burlas y chistes sobre que una persona comió caldo de murciélago. Parecía de película la situación.
Eventualmente, el virus fue avanzando hasta infectar otros países volviéndose una pandemia. ¿Te suena familiar esto?

Una pandemia se propaga por todo el mundo de forma constante, provocando que muchas personas enfermen o incluso mueran. En 1918, 1957, 1968, y más reciente, en 2009, hubo pandemias de la Influenza A H1N1.
¿Qué tienen en común estas pandemias a diferencia del COVID-19?
En ese tiempo aún no existían las redes sociales.

Si bien Facebook surgió en el 2004, no fue hasta 2006 que obtuvo su boom mundial. Posteriormente surgirían apps como Instagram, Twitter y Whatsapp.
Con la llegada de estas apps, se abre una nueva posibilidad en el intercambio y generación de información. Recordemos que la Influenza A H1N1 del 2009, tenía una tasa de mortalidad más alta que el COVID-19, cuya tasa corresponde entre el 2% y 4%.
Ante nuestra necesidad de mantenernos actualizados o incluso de mantener informados a los demás, sin ser necesariamente periodistas, nos volvemos «prosumidores» haciendo un uso irresponsable de nuestros dispositivos.
En esta era digital y de la información, es importante mantener presente la necesidad de verificar las fuentes de dónde obtenemos y compartimos datos.
Esto es precisamente lo que esta ocurriendo con el COVID-19.
No hicieron falta los datos, rumores o incluso noticias falsas sobre el virus. De igual forma que no ha sido abordado con la seriedad requerida por diversos gobiernos, convirtiéndolo en un chiste.
Es un tema de interés y salud pública, por lo que debemos ser conscientes de no creer todo lo que nos envían o leemos para evitar generar pánico. Recordemos que todos somos vulnerables y mientras más grande sea el apoyo colectivo, más grande será el impacto positivo para poder sobrellevar esta contingencia.